El silencio de la habitación me pesaba más que el diamante que llevaba. "El Fénix ya ha volado". Esas palabras en la nota eran una burla directa de Sonia Ruiz. Ella siempre iba un paso por delante.
—No se han llevado a nadie hoy, Isa —dijo Verónica, acercándose a la cama clínica deshecha. Tocó las sábanas con frustración—. Están completamente frías. Aquí no ha habido ningún paciente en las últimas veinticuatro horas. La nota es un cebo. Querían que vinieras corriendo.
—O querían que miráramos h