Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa oscuridad total del ala este duró apenas tres segundos antes de que las luces rojas de emergencia parpadearan, tiñendo la oficina de un ambiente macabro. El estruendo exterior no había sido una bomba, sino el colapso deliberado del transformador principal del hospital.
—¡Muévanse! —rugió la voz de Sonia Ruiz a través de las sombras, perdiendo por primera vez su compostura elegante—. ¡Aseguren a la heredera!







