Capítulo 8. Secretos
El horizonte de Nueva York se alzaba como un monumento a la ambición, y desde la planta más alta de la firma Beaumont, Connor lo observaba con la mirada de quien posee cada centímetro de asfalto y cristal. El equipo de publicidad acababa de abandonar la sala de juntas, dejando tras de sí un aroma a café caro y el eco de estrategias de mercado. Connor no se movió de su sitio, con las manos cruzadas a la espalda, el corte perfecto de su traje marcando la amplitud de sus hombros.
Becca estaba se