Capítulo 35. realidad
La media tarde cayó sobre los rascacielos de Nueva York, tiñendo las oficinas de un tono ambarino. En el despacho de Becca, el sonido rítmico del teclado era lo único que llenaba el espacio, hasta que un suave golpe en la madera la hizo levantar la vista.
Connor estaba allí. No entró de inmediato; se quedó apoyado contra el marco de la puerta, con un hombro recostado en la madera y las manos hundidas en los bolsillos de su pantalón de traje. Su chaqueta se había quedado en su oficina y las man