Capítulo 24. Jazmín
La tarde en la firma de abogados se arrastraba con una pesadez eléctrica, como si el cielo de Manhattan, cargado de nubes plomizas, estuviera a punto de estallar sobre los cristales del rascacielos. Connor Beaumont no podía concentrarse. El silencio de Becca, ese muro de hielo que ella había levantado con tanta precisión desde la llegada de su madre, lo estaba volviendo loco. No era solo la falta de palabras; era la forma en que ella se movía por la oficina, profesional, gélida y perfecta, como