El warehouse apareció finalmente en el horizonte industrial de Red Hook, exactamente como las imágenes satelitales lo habían mostrado: un edificio de ladrillo rojo de tres pisos que había visto días mejores, con ventanas rotas en los niveles superiores y lo que parecía ser décadas de óxido corroyendo la escalera de incendios externa. Pero había señales de ocupación reciente: un candado nuevo brillante en la puerta principal, cortinas improvisadas colgadas detrás de las ventanas del primer piso