El silencio que siguió fue tan absoluto que Mateo podía escuchar los latidos de su propio corazón retumbando en sus oídos, podía escuchar el zumbido distante de electricidad corriendo a través de las paredes del warehouse, podía escuchar el sonido de la respiración de Dante que de repente se había vuelto más rápida, más agitada.
Lucía dio un paso adelante, con una sonrisa tímida curvando sus labios de una manera que era completamente diferente a las expresiones calculadas de Elena, algo que par