El lugar comenzó a llenarse, al poco tiempo los invitados estaban rodeando la casa.
—¿Nos sentamos? —señaló Holly hacia las sillas apiladas para la boda civil.
Llamó a sus hijos, le dio a Alice una canasta con pétalos de rosas y a Tony le dio unas indicaciones, haría solo el levantamiento de la cola del vestido, mientras que el otro niño (de quien no tenía ni puta idea de quien podría ser), estaba de pie en el altar.
Esta vez no hubo damas de honor a su lado.
Holly se quedó a mi lado, nos senta