El camino al Chateu comenzó en silencio, incluso sentí ese silencio cómodo, estaba muy agotada mentalmente, me envolví en mi abrigo y me acurruqué en la esquina alejada de Adam, mirando por la ventana las luces centelleantes de la ciudad. Era tan increíble, a Alice y a Tony les encantaría ver esto, aunque no me gustaría que viese ciertas cosas, como algunas prostitutas de una calle un poco aislada, aparté la mirada.
Mejor, pensar en otras cosas, tal vez al regresar a casa, debía hablar con Raib