Desde la perspectiva de Havana
Un mes.
Un mes entero de algo que parecía… paz.
Vincent y yo habíamos encontrado algo parecido a la normalidad. Si es que “normal” significa desayunar con un mafioso que se peina como si no hubiera matado a nadie, tener reuniones de prensa mientras él te lanza miradas que prometen desnudarte en la noche, y dormir con un cuchillo escondido bajo la almohada… por si acaso.
Pero no me quejaba. Porque, aunque sonara retorcido, había encontrado algo de hogar en este cao