Me despedí de mi madre con un beso suave en la frente y la promesa de volver pronto. El chofer me esperaba afuera con una sonrisa discreta y la puerta del auto abierta. El trayecto de regreso fue silencioso, pero en mi mente se repetía una sola cosa: el mensaje de Vincent.
“Te compré algo. No es sexual esta vez. Bueno... un poco.”
Llegué al apartamento que compartíamos desde hacía un tiempo. Todo estaba como siempre: limpio, ordenado, silencioso... excepto por el suave sonido de jazz que proven