(Desde la perspectiva de Vincent)
El Club de Medianoche estaba más vivo que nunca. Las luces tenues y el aroma a madera y whisky costoso se mezclaban con las carcajadas falsas de los hombres ricos y los susurros seductores de las mujeres que sabían exactamente a quién seducir y cuándo. Era un ecosistema perfecto, peligroso y excitante. Mi hogar, mi imperio.
Pero esa noche, algo no encajaba.
Estaba sentado en el balcón interior, con una copa de vino en la mano —vino de mi propia cosecha, por sup