El bosque se volvía más denso a medida que Brianna avanzaba. Los árboles parecían inclinarse hacia ella, como si quisieran susurrarle advertencias que el viento se llevaba antes de que pudiera escucharlas. La niebla se arrastraba entre las raíces retorcidas, formando figuras fantasmales que aparecían y desaparecían con cada paso.
Había cruzado la línea prohibida hace veinte minutos. Nadie de la manada se atrevía a pisar este territorio. Nadie excepto ella.
"No vayas nunca al norte del río de pi