C90. La última noche.
Giovanni Ferrari
La petición de Francesca me dejó sin aire. Sus dedos, helados, pero firmes, seguían presionando la piel de mi cuello. En medio de la penumbra de la alcoba, su mirada exigía una respuesta inmediata. Miré el cuerpo de Sebastián, profundamente dormido entre los dos, con el pecho subiendo y bajando con un ritmo pesado y tranquilo.
No podíamos hacerlo aquí, no con nuestro hijo en medio.
—Espera —le susurré a mi esposa, dándole un beso corto en los labios secos.
Me deslicé con cuidad