Capítulo 70. No es un sueño.
La luz amarilla de la lámpara de noche bañaba la habitación. El silencio en el búnker era absoluto. Ni alarmas, ni disparos, ni gritos de dolor. Solo el zumbido lejano del aire acondicionado y el sonido de dos respiraciones acompasadas bajo el edredón blanco.
Liam abrió los ojos. El reloj digital sobre la mesa marcaba las cinco y media de la mañana. No se movió. Tenía el brazo derecho entumecido bajo la cintura de Olivia, pero no le importó en absoluto.
Giró la cabeza despacio sobre la almohada