Capítulo 59. Trato cerrado.
Ivanov abrió su maletín sobre la mesa con manos temblorosas.
—Señor Alcázar, necesito inyectarle anestesia local. Tengo que limpiar la pólvora incrustada en la quemadura y darle tres puntos de sutura para cerrar la piel rasgada.
—Limpia la herida y cósela en vivo —ordenó Víctor. Tono dictatorial—. No me inyectes nada. Tengo que estar alerta.
Ivanov tragó saliva. Sacó la aguja curva, el hilo quirúrgico y el desinfectante.
Mariana se sentó en el sillón de enfrente. Observó el procedimiento.
El mé