Capítulo 58. Puedo sola.
Víctor cruzó el patio de concreto. Sus botas aplastaron los casquillos de bala esparcidos en el suelo. Mariana iba atrapada contra su pecho. Ella forcejeó de inmediato. Le clavó el codo sano en las costillas con fuerza.
Víctor ignoró el golpe. Su brazo derecho era una prensa de acero alrededor de las piernas de la mujer. Su hombro izquierdo sangraba. La camisa negra estaba rota y la sangre tibia le goteó sobre la ropa táctica a Mariana.
El viento violento de las aspas del helicóptero les golpeó