Capítulo 60. Códigos y balas.
Mariana rompió el beso de un tirón.
Empujó el pecho inmenso de Víctor con ambas manos. Su respiración chocó contra la del ruso. Se limpió la sangre de él de su propio labio inferior con el dorso de la mano. No bajó la mirada.
—Consígueme una computadora con conexión satelital encriptada —exigió Mariana. Su voz fue un látigo.
Víctor sonrió. Fuego negro en sus pupilas. Hizo un gesto corto con la mano sana.
Sergei no discutió. Caminó a zancadas hacia la parte trasera de la cabina. Regresó en diez