Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa habitación olía a café frío y ansiedad contenida—ese aroma particular de espacios donde el tiempo se había detenido mientras el mundo exterior decidía destinos con golpes de martillo y palabras irrevocables.
Clara observó desde su posición junto a la ventana del dormitorio principal cómo la luz de la tarde se filtraba entre las cortinas de terciopelo, proyectando sombras alargadas sobre el suelo de madera pulida. C







