Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl reloj del vestíbulo marcaba las dos de la madrugada cuando decidí que no podría conciliar el sueño. Los ronquidos suaves de Sophia desde la habitación contigua me confirmaron que al menos una de nosotras había encontrado la paz, pero yo permanecía despierta, mirando el techo con los ojos muy abiertos y la mente acelerada.
Victor va a matarlo, pensé por enésima vez esa noche. Y Adrian no tiene ni idea.
La conversac







