Un silencio absoluto reinó en la habitación.
Soraya y ni Alfa Ace no dijieron nada.
Ella está sentada en el sillon, con la mirada perdida en el vacío, mientras Alfa Ace la mira de reojo mientras camina atropelladamente por la sala de estar. Después de regañarla, el esperaba que tomara represalias, lo que daría lugar a más regaños y a que se enfadara y pidiera a los guardias que la arrojaran de nuevo al calabozo, pero nada de eso ha sucedido. Ella está tan tranquila como el mar, y Ace está confu