Alfa Ace pensó que podría soportarlo, pero acaba de descubrir que no puede. No soporta ver a esos hombres poniéndole las manos encima.
Sin previo aviso, se apresura a llegar al lugar y los empuja para alejarlos de Soraya, que yace indefensa en el suelo, sollozando y esperando su fin. No lo piensa dos veces antes de agacharse y tomarla en sus brazos. No puede quedarse y ver a otros hombres tocarla. Jura que no puede.
—Nicolás, mándalos lejos —le ordena, y comienza a alejarse con Soraya a toda ve