Helen lavo firmemente a pesar que sus manos le dolían, incluso sus dedos se habían inflamados de tanto fregar ropa.
Ella se aclaró la garganta para llamar la atención de las chicas que tambien estaban lavando y así lo hizo. Cuando se giraron y la vieron, la mayoría suspiró mientras que otros pusieron los ojos en blanco molestas.
—¿¡Qué!? —una de las chicas respondió y todas se detuvieron para mirarla.
Ella frunció los labios. No tenía idea de cómo empezar a hacer su pregunta. Se trataba del cab