Helena dejó escapar un profundo suspiro mientras tranquilamente levantaba la mano para tocar la puerta del rey.
El día anterior, después de la acalorada sesión de besos que tuvieron en su oficina, ella no lo había vuelto a ver. No mandó llamarla por la noche a pesar de que había dicho que lo haría.
Estaba confundida y preocupada.
La mirada en sus ojos cuando la había confrontado el día anterior acerca de que Alfa Ace la había tocado todavía le provocaba escalofríos cada vez que pensaba en ello.