Gisele le dedicó una sonrisa tímida. —Helena. ¡Hola!
Helena corrió hacia ella. —¡Por la diosa, ha pasado un tiempo!"
—Seguro que sí.
—No tenía idea de que ahora trabajabas como sirviente.
—Siempre trabajé como sirviente, ahora es tiempo completo porque ya no tengo lecciones contigo. —La sonrisa en su rostro desapareció mientras llevaba la bandeja hacia la sala de estar del dormitorio.
Helena la siguió, con el estómago rugiendo.
El aroma que humeaba de los platos había llenado toda la atmósfera