Exuda maldad. Es malvada.
—Adelante —Beta Leo instruyó cuando escuchó un golpe en la puerta de su oficina.
Como ya sabía quién era, cerró el libro en el que estaba garabateando cosas y lo dejó a un lado. La puerta se abrió y Gisele, la sirvienta que no sirvió el veneno, entró a la oficina con una expresión insegura en su rostro.
Parecía asustada.
—Buenos días para ti Beta Leo. —Ella lo saludó respetuosamente.
Beta Leo simplemente asintió con la cabeza y le indicó que tomara asiento frente a él. Vacilante, lo hizo y pron