VISITA.
MAX
Maksim ensancha la sonrisa. Da dos pasos cortos hacia el borde de mi cama, metiendo de nuevo las manos en los bilsillos del abrigo, adoptando una postura relajada, casi teatral.
—Vaya, qué imaginación tienes para los negocios, Maximiliano. El viejo fue muy claro con sus reglas: el primero de los nietos que se case y tenga un hijo dentro del plazo de dos años se queda con todas las propiedades y los bienes. Tú te casaste primero con la dulce Victoria, sí, diste el primer paso en el tablero.