SUEGRA. 2
MAX
Tania suelta una risa seca, acortando la distancia con ella para mirarla de arriba abajo.
—¿Asuntos privados? Eres una simple empleada que se aprendió el horario de mi hijo para trepar. Vas a manchar el nombre de esta familia, Maximiliano. Tu padre y tu abuelo estarían decepcionados.
Mi madre se vuelve hacia mí, apuntándome con el dedo, llena de rabia.
—No puedo creer que para reclamar la herencia de tu abuelo caigas tan bajo. El viejo estipuló que debías casarte para asegurar el control de