VICTORIA.
Subo las escaleras del hospital con una bolsa de comida en la mano. Hoy es el día. Hoy entregan los resultados definitivos de compatibilidad para el riñón de Enzo, y la tensión en el ambiente se puede cortar con un cuchillo.
Entro a la habitación y me alivia ver a mi sobrino despierto, con un poco más de color en las mejillas. Valentina sigue sentada a su lado, con los ojos cansados. Justo en ese momento, una enfermera entra dejando la bandeja con la comida del niño sobre la mesa puen