MAX
—Gracias —dice sin mirarme, saliendo del baño a paso rápido para refugiarse en la habitación gigantesca.
—Gracias —dice sin mirarme, saliendo del baño a paso rápido para refugiarse en la habitación gigantesca.
Se encamina directo al borde de la cama, dándome la espalda, pero yo no me muevo de mi sitio. La miro desde el marco de la puerta del baño, con mi brazo enyesado pegado al torso.
—¿No piensas ayudarme? —le suelto en tono burlón, deteniéndola en seco.
Victoria se gira despacio, fruncie