Me pegué la carta al pecho y lloré.
Levante mi vista hacia la ventana al
escuchar un ruido, Ignacio acababa
de entrar por la ventana, Perfecto, y yo aquí llorando a
moco tendido.
- Pequeña...-Dijo Ignacion en
un susurro.
Vino hacia mi, se sentó en el suelo
conmigo, abrió sus piernas, me cogió
de la cintura y me colocó entre sus
piernas, quedando mi espalda contra su pecho, escondí mi
cabeza en su cuello y seguí sollozando.
Al cabo de un rato caigo en los brazos
de Morfeo, bueno en los brazos
de