Visión de Mariana
El jardín de noche era un sitio mágico. Las luces de led que Rodrigo mandó instalar en la última reforma brillaban como luciérnagas de colores, colgadas de los árboles y de los arbustos. El cielo estaba despejado, sin una sola nube, y las estrellas iban saliendo una a una, como pequeños diamantes repartidos por un manto oscuro. El telescopio que le compró a Laura por su último cumpleaños estaba apuntando hacia el este, donde empezaba a asomar la constelación de Orión.
Había un