(Perspectiva de Mariana)
El piso de Isabela era pequeño, pero acogedor. Ella se metió directa al baño con el test y yo me quedé en el salón, escuchando el silencio. Cuando salió, no le hizo falta decir ni mu; la cara que traía ya lo decía todo.
— Positivo — dijo, con la voz totalmente muerta —. Estoy embarazada.
— Isa...
— Isto no podía pasar, Mariana… He sido un lince. Pero qué tonta, qué tonta de remate.
Se derrumbó en el sofá, tapándose la cara con las manos y con los hombros sacudidos por u