Cap.
(Perspectiva de Mariana)
El tiempo ahí dentro parecía tener una textura diferente, arrastrada, como si el óxido de las paredes también estuviera corroyendo los segundos. No tenía mi reloj, ni el móvil para comprobarlo, pero sentía la ansiedad acumularse en mi pecho, una presión sorda que amenazaba com estallar. Estaba sentada en el suelo frío y sucio de la caravana, con la espalda apoyada en la pared metálica, as manos esposadas y los pies atados con cadenas.
Roberto se había quedado un poco do