Cap. 94
El domingo, mantener la rutina fue un desafío.
Esa pierna ya me estaba sacando de quicio. Todo era difícil: ducharme, ir a beber agua, cualquier cosa.
Llevé a Laura al parque que estaba al final de la calle, dentro del condominio, pero me quedé sentada en un banco, observándola correr y jugar con una punzada de envidia por su libertad.
Cada paso que daba con la muleta era un esfuerzo consciente por mantener el equilibrio, tanto físico como emocional.
Ella no paró de hablar del almuerzo