— ¿Qué? Si solo estaba comentando que es curioso. Mariana empezó como niñera y ahora no se pierde ni una comida familiar íntima. Es una carrera meteórica, ¿no crees, Beatriz?
El silencio que vino después fue ensordecedor.
Miré a doña Beatriz, temiendo encontrarme con mala cara o reproches, pero ella se limitó a observar la jugada con una calma un tanto cansada.
Me sentía insignificante.
Cada foto de Nara que había colgada en las paredes parecía mirarme mal, acusándome de meterme en un sitio que