Cap.140
Las preguntas martillaban, sincronizadas con el dolor punzante en mi sien.
La había alejado a propósito.
Era necesario.
Después de Milán, después de aquella confesión que me desarmó más que cualquier negociación fallida, necesitaba distancia.
Para pensar.
Claro que quería ser el maldito primero de ella y el único... pero sabía que no era el hombre adecuado, que muy seguramente la iba a
lastimar. Ya fui un hijo de puta dejando que llegara a este punto y quitarle la virginidad y no asumir