Cap.134
—Sí que hubo, princesa. De chocolate. Te guardé un trozo enorme, está en la nevera.
Soltó un gritito de alegría y luego se giró hacia Rodrigo, subiéndose a la silla a su lado.
—¿Y tú, papá? ¿Tú también comiste tarta?
Él dejó de remover el café y, por primera vez desde que entró, su expresión se abrió un milímetro y una leve sonrisa rozó sus labios.
—No, cielo. Papá tuvo que trabajar.
Laura lo observó a él, luego me miró a mí, inclinando su cabecita rubia de un lado a otro con esa sagaci