Cap. 133
Me quedé sin respiración y un frío repentino se apoderó de mí.
¿Qué ha pasado?
Los fragmentos de la noche volvieron como relámpagos dolorosos… la rabia, la tristeza, el sabor amargo del vino… y él.
Él encontrándome y llevándome.
¿Fue él quien me dio el baño?
Un recuerdo borroso de agua tibia y manos firmes sujetándome, quejas mías por el frío, la toalla suave… Dios.
No. Eso no podía haber pasado.
Mi mirada volvió a él, a su espalda ancha y desprotegida, y una mezcla de vergüenza y agra