Cap. 115
El silencio de mi habitación era tan pesado que el ruido lejano del tráfico de Milán, ahí abajo, parecía el zumbido de otro planeta.
El vestido largo en un tono vino profundo que Carla juró que sería perfecto para la ocasión, estaba estirado sobre la cama como una trampa de seda y tul. El tejido parecía líquido bajo la luz de la lámpara, con un brillo discreto que gritaba lujo sin esfuerzo. Era de un solo hombro, con un escote que dibujaba una línea elegante dejando el cuello a la vist