Esperó aproximadamente 15 minutos y vió cómo un auto se paró en frente suyo y bajó Karina con una enorme sonrisa, junto a un abrigo, ya era de noche y hacía frío.
—Milenne, vamos, subamos al auto— dijo sonriendo mientras le colocaba el abrigo.
—Gracias Karina, agradezco tu gentileza, me esforzaré bastante para no defraudar a mi jefe— aseguró haciendo reír a Karina y a quien se encontraba dentro del auto.
—Se que lo harás, estaré muy orgullosa de ti— Karina la hizo sentarse en medio de l