36. No desistiré
36. No desistiré
Knox se fijó en las mejillas teñidas de rojo carmesí de la mujer. Entonces, Nikki no mentía. La maestra se pasaba viendo sus fotos en los periódicos. No sabía cómo sentirse al respecto, no era una celebridad ni nada que se le pareciera. De hecho, las fotografías siempre eran tomadas sin su consentimiento la mayor parte de las veces.
—Lo siento —se disculpó Nova.
—No, no pasa nada. Son niños —comentó la maestra, viendo a Knox e ignorando a Nova.
—De cualquier manera, le ofrecemo