23. Eso no es amor
23. Eso no es amor
Knox era consciente de que volvía a encerrarse en su caparazón, pero no estaba en condiciones de hablar. Tenía la nariz rota, el labio partido que, empezaba a inflamarse. Más que eso, tenía el corazón herido de nuevo.
—Hijo, por favor. Hablemos —pidió Aiden, tomando el brazo de Knox, cuando intentó alejarse—. No puedes seguir evadiendo tu responsabilidad. Eres el padre de Nikki. ¿No te llegaron los resultados?
Knox lo miró y confirmó que Isla tenía razón. Su padre había sido