19. No soy digno de ti
19. No soy digno de ti
La emoción lo dejó estático sobre la silla. El corazón le latía como una locomotora, se puso de pie y miró a la mujer.
—¿Puedo verla? —preguntó. Había escuchado bien, pero necesitaba que la enfermera se lo confirmara.
—Sí. Venga conmigo —le dijo.
Knox se sintió mareado. Caminó detrás de la mujer con pasos lentos e inseguros, sus manos cerradas en dos firmes puños. No podía describir lo que sentía. Estaba lleno de emoción y de culpa.
—Le daré un traje quirúrgico para que p