16. Perfecto idiota
16. Perfecto idiota
Knox observó el contenido de su vaso como si fuera lo más interesante del mundo. Miró la hora en su reloj de pulsera antes de beber el líquido ambarino que había estado contemplando como un tesoro. Esperando.
El alcohol le quemó la garganta y, ni así, pudo apartar la sensación de ahogo que sentía desde que se despertó esa mañana. Esa opresión en su pecho solo lo había sentido una vez, el día que descubrió las fotos de Nova aferrada a los brazos de otro hombre. Ese mismo día