Adhara cada día se sentía mejor, Antonio ya casi tenía terminada la ruca de ella y del bebé, cubierta de ramas y entremedio de los árboles casi ni se veía. Habia construído una cama grande y una mesa.
Adhara cada día, más se hacía la idea de ser mamá, y tejía mantas y ropas para el bebé, igualmente se acordaba de Ultha, su olor y se lamentaba que no tenerlo cerca.
-Adhara está listo el desayuno- dijo Antonio dejándole la bandeja de alimentos arriba en su ruca.
-Muchas gracias, no te tenías que