Allí en la habitación Guillermo cerró la puerta, Julieta lo quedó mirando asustada, él avanzó hacia ella y la agarró de la cintura y la abrazó fuertemente, hundiendo su cabeza entre sus cabellos.
Julieta quiso apartarlo, pero él la abrazó más fuerte, así estuvieron unos minutos hasta que él sintió que ella tenía frío. Él avanzó a la cama sin soltarla y se arrojó a la cama con ella
-Guillermo suéltame- logró decir ella
Él la acomodó bajo de él, la abrazó nuevamente y la besó, en un beso desespera