El llanto de Clau me estaba poniendo de los nervios mientras Charlie nos miraba ocasionalmente a través del retrovisor.
Barbie, por su parte, ya estaba trazando planes para una posible fuga de prisión, la tensión en el coche era palpable, y yo estaba tratando de mantener la calma, pero nada podía tranquilizarme del todo.
— Tenemos que meterlo en una bolsa negra y lanzarlo al río — sugirió Clau entre lágrimas.
Yo la miré de inmediato, ¿acaso estaba loca?
— Si él está muerto las tres la vamos a