**MAGNUS**
No hubo espacio para la cordura. Estampé mi boca contra la suya con una violencia carnal que rozaba lo criminal. Fue un reclamo rústico, una entrega visceral nacida del resentimiento de clase y de unos celos brutales que ya no podía sofocar. Mi lengua invadió su territorio con la agresividad de un invasor, devorando el sabor dulce de su boca mientras ella soltaba un gemido agudo que quedó sepultado entre nuestros labios.
Solté sus muñecas solo para deslizar mis manos callosas bajo la