**AMARA**
“Hubo algo entre ellos”, pensé, y el solo pensamiento de esas manos rudas y callosas recorriendo la piel de esa viuda de la alta sociedad me hizo contraer el vientre de pura rabia. La obsesión me nubló el juicio de golpe. No iba a permitir que nadie más tuviera un derecho sobre el lobo que yo misma había cazado.
—El señor Vance es excelente manteniendo las distancias, Cynthia —respondí, mi voz saliendo afilada como un bisturí, clavando mis ojos felinos en la viuda—. Aunque a veces olv